Injertos


XIV Bienal FEMSA, Michoacán, México.

Curadores: Daniel Usabiaga y Victor Palacios 

El fuerte, el aventurero y la loca, video (14:09 minutos). 
Reticulares cifrados I, II, III, IV, V/ Rejillas de plástico
Héroe/ Cajas de plástico y desperdicio industrial
Encapuchados/ Cepillos industriales y calcetines.

Fotos: Elesban Molina, Isaac García y Marco López. 

La instalación Injertos de Adán Vallecillo parte del video El fuerte, el aventurero y la loca filmado en sembradíos y plantas de procesamiento industrial de aguacate en Michoacán. Las imágenes conviven con una narración en purépecha que no se apega a lo ilustrado en el video.El recuento oral, traducido al español al final del video, narra la vida de Rudolph Hass, cómo desarrolló y patentó el aguacate hass; un producto de gran demanda internacional que se cultiva en una costa de otras especies endémicas del fruto.
Este proceso de industrialización feroz del fruto es explorado por Vallecillo mediante cinco piezas a muro, Reticulares cifrados, hechas con rejillas de plástico de cajas de almacenamiento para aguacates - la mayor parte de ellas en desuso y que son desperdicio industrial. Como en proyectos anteriores del artista, en Reticulares cifrados recurre a objetos industriales que se prestan para la articulación de soluciones abstractas.Cada pieza es una composición no figurativa que, en este caso, cuenta con un efecto cinético produce por la sombra producida por las rejillas sobre el muro. Al mismo tiempo, es un documento de la entropía industrial contemporánea. De esta forma, Reticulares cifrados presenta una manera distinta de entender el realismo así como la integración plástica de las obras con la arquitectura de la sala.
Finalmente, Injertos incluye dos esculturas hechas con objetos cotidianos: Héroe y Encapuchados. La segunda presenta varios cepillos industriales para limpiar aguacates con calcetines impresos con dicho fruto.La pieza no solo revela el alcance de la cultura de consumo alrededor del fruto, que aparece en distintas mercancías, sino que también evoca ciertas problemáticas sociales alrededor de su cultivo.

Daniel Usabiaga
Noviembre 2020



vídeo





El fuerte, el aventurero y la loca

 
Rudolph Hass fue un cartero estadounidense nacido en Milwaukee y radicado en La Habra, California durante la primera mitad del siglo XX.

Un día, mientras tomaba cerveza y conversaba con amigos, escuchó que algunos vecinos comenzaban a ganar dinero cultivando aguacates, así que se propuso probar y pedir un préstamo al banco, con el fin de hacerse de una parcela.

Ya sus antecesores, los primeros colonos de California, fracasado en el intento de cultivar aguacate, debido a las bajas temperaturas durante el invierno. Sin embargo, con el tiempo eso cambió y luego de varios intentos fallidos, importaron del centro de México una variedad resistente al frío, a la que llamaban aguacate Fuerte .

En 1927, Rudolph, recibió de un inmigrante guatemalteco unas extrañas semillas de aguacate para hacer injertos. Ya en su vivero y sin muchas expectativas decidió plantarlas y al ver como crecían los nuevos arbolitos, se dio cuenta que uno de ellos rechazaba las ramas de aguacate Fuerte que trataba de injertar en él.

La historia cuenta que Rudolph estaba muy enfadado con la planta rebelde, aunque ya daba algunos frutos. Un día, cuando se disponía a cortarla de raíz, fue interrumpido por sus hijos, quienes se habían encariñado con el árbol por su belleza y los cremosos frutos que ofrecía. Este incidente hizo que su padre –quien hasta entonces se rehusaba a probarlos- descubriera el potencial único y la exquisitez de sus sabores.

A partir de entonces, comenzó a venderlos en el mercado local, donde fueron muy apreciados; su pequeña huerta se volvió insuficiente para satisfacer la demanda, por lo que, se le ocurrió patentar el árbol, para proteger el descubrimiento y producir a gran escala, convirtiéndose en la primera patente otorgada a un árbol en Estados Unidos.

Sin embargo, lo que se proyectaba como una empresa exitosa, a partir de la patente no resultó lo que se esperaba. Alguien ya había extraído algunas muestras del vivero de Rudolph y el resto de los agricultores simplemente injertaron ellos mismos sus esquejes, así que Rudolph no sacó mayor provecho de su patente y cayó en la ruina.

La práctica común de injertar árboles de aguacate, se ha extendido hasta nuestros días. En las regiones más productivas de México -país que ostenta el primer lugar en producción mundial de aguacates, dejando ganancias de aproximadamente 2.5 billones de dólares por año- los agricultores experimentan con injertos en las plantas de Hass. Luego, cuando aparecen los signos de floración de una cosecha prometedora, la llaman cariñosamente La Loca. 

Por ejemplo, en la región de Michoacán donde se produce y exporta a los Estados Unidos, gran parte de Latinoamérica, Europa y Asia, los productores siguen haciendo injertos a partir de otros árboles de aguacates: los denominados Criollos o Mexicanos.

Esta especie nunca se ha cultivado de forma extensiva como los aguacates que descubrió Rudolph. Desde tiempos milenarios forma  parte del sustento de muchas familias de diversas comunidades indígenas, donde se encuentran escasamente en sus traspatios.

Ahora, están siendo sustituidos por cultivos de Hass que son mucho más rentables. Sin embargo,  por su tamaño y excelente adaptación a los suelos de la región michoacana, se usan para injertar los árboles de mismo 
Hass, lo que se traduce en una dependencia vital para la reproducción óptima de esta última variedad, pero que evita su propia propagación natural. 

Aunque cada vez más escasos, los aguacates nativos siguen siendo rebeldes como aquel arbolito del experimento de Rudolph y que dio origen a la nueva variedad de Hass.

En muchos casos, las plantas de aguacates nativos rechazan reiteradamente la imposición de los injertos. Pero a diferencia del arbolito de Rudolph, no corren con la misma suerte y son eliminadas, arrancadas de raíz y sustituidas por otras plantas con mayor disposición de adaptación a las exigencias del mercado global.

Traducción del audio original en purépecha


Adán Vallecillo, Honduras