Helicoidales


Residencia Cretiva Coffee District, Chiriquí, Panamá.

Comisariada por Ramón Zafrani 

Adán Vallecillo comenta sobre los mecanismos obsoletos del proceso masivo del café al ser estos reemplazados, en los últimos años, por métodos más artesanales y tradicionales.  Trabaja con una serie de helicoidales metálicas que encontró a través del sitio.  Estás piezas de engranaje tenían la función de impulsar dentro de canales, grandes cantidades de granos de café, para transportarlos por el beneficio. Interviniendo sutilmente estas antiguas herramientas logra una obra con características de monumento que reflexiona sobre el trayecto de la revolución industrial y las consecuencias hoy día de los procesos industriales masivos.   Las piezas están incrustadas verticalmente en bases de concreto que impiden su giro por siempre.  Sin embargo, la forma particular de las piezas crea la ilusión que siguen girando.
Febrero 2020


Injertos


XIV Bienal FEMSA, Michoacán, México.

Curadores: Daniel Usabiaga y Victor Palacios 

El fuerte, el aventurero y la loca, video (14:09 minutos). 
Reticulares cifrados I, II, III, IV, V / Rejillas de plástico
Héroe / Cajas de plástico y desperdicio industrial
Encapuchados / Cepillos industriales y calcetines.

Fotos: Elesban Molina, Isaac García y Marco López. 

La instalación Injertos de Adán Vallecillo parte del video El fuerte, el aventurero y la loca filmado en sembradíos y plantas de procesamiento industrial de aguacate en Michoacán. Las imágenes conviven con una narración en purépecha que no se apega a lo ilustrado en el video. El recuento oral, traducido al español al final del video, narra la vida de Rudolph Hass, cómo desarrolló y patentó el aguacate hass; un producto de gran demanda internacional que se cultiva a costa de otras especies endémicas del fruto.
Este proceso de feroz industrialización del fruto es explorado por Vallecillo mediante cinco piezas a muro, Reticulares cifrados, hechas con rejillas de plástico de cajas de almacenamiento para aguacates – la mayor parte de ellas en desuso y que son desperdicio industrial. Como en proyectos anteriores del artista, en Reticulares cifrados recurre a objetos industriales que se prestan para la articulación de soluciones abstractas. Cada pieza es una composición no figurativa que, en este caso, cuenta con un efecto cinético producido por la sombra producida por las rejillas sobre el muro. Al mismo tiempo, es un documento de la entropía industrial contemporánea. De esta forma, Reticulares cifrados presenta una manera distinta de entender el realismo así como la integración plástica de las obras con la arquitectura de la sala.
Finalmente, Injertos incluye dos esculturas hechas con objetos cotidianos: Héroe y Encapuchados. La segunda presenta varios cepillos industriales para limpiar aguacates con calcetines impresos con dicho fruto. La pieza no solo revela el alcance de la cultura de consumo alrededor del fruto, que aparece en distintas mercancías, sino que también evoca ciertas problemáticas sociales alrededor de su cultivo.

Daniel Usabiaga
Noviembre 2020








El fuerte, el aventurero y la loca

Enlace video: 
https://vimeo.com/482355922

Rudolph Hass fue un cartero estadounidense nacido en Milwaukee y radicado en La Habra, California durante la primera mitad del siglo XX.

Un día, mientras tomaba cerveza y conversaba con amigos, escuchó que algunos vecinos comenzaban a ganar dinero cultivando aguacates, así que se propuso probar suerte y pedir un préstamo al banco, con el fin de hacerse de una parcela.

Ya sus antecesores, los primeros colonos de California, habían fracasado en el intento de cultivar aguacate, debido a las bajas temperaturas durante el invierno. Sin embargo, con el tiempo eso cambió y luego de varios intentos fallidos, importaron del centro de México una variedad resistente al frío, a la que llamaban aguacate Fuerte.

En 1927, nuestro aventurero Rudolph, recibió de un inmigrante guatemalteco unas extrañas semillas de aguacate para hacer injertos. Ya en su vivero y sin muchas expectativas decidió plantarlas y al ver como crecían los nuevos arbolitos, se dio cuenta que uno de ellos rechazaba las ramas de Fuerte que trataba de injertar en él.

La historia cuenta que Rudolph estaba muy enfadado con la planta rebelde, aunque ya daba algunos frutos. Un día, cuando se disponía seguro a cortarla de raíz, fue interrumpido por el llanto de sus hijos, quienes ya se habían encariñado con el árbol por su belleza y los cremosos cremosos frutos que felizmente degustaron. Este incidente hizo que su padre –quien hasta entonces se rehusaba a probar dichos frutos- descubriera el potencial único y la exquisitez de sus sabores. Fue así como decidió comenzar a venderlos en el mercado local.

A partir de entonces los aguacates de Rudolph se convirtieron en los más apreciados y su pequeña huerta se volvió insuficiente para satisfacer la gran demanda que tenía. Por lo que, se le ocurrió patentar el árbol, convirtiéndose en la primera patente otorgada a un árbol en Estados Unidos.

Sin embargo, lo que se proyectaba como una empresa exitosa, a partir de la patente no resultó lo que se esperaba. Alguien  ya había extraído algunas muestras del vivero de Rudolph y el resto de los agricultores simplemente injertaron ellos mismos sus esquejes, así que Rudolph no sacó mayor provecho de su patente y sigo siendo pobre.

La práctica común de injertar árboles de aguacate, se ha extendido hasta nuestros días. En las regiones más productivas de México, país que ostenta el primer lugar en producción mundial de aguacates, dejando ganancias de aproximadamente 2.5 billones de dólares por año, los agricultores experimentan con injertos en las plantas de Hass.

Por ejemplo, los productores de la región de Michoacán donde se produce y  exporta a los Estados Unidos, gran parte de Latinoamérica, Europa y Asia, siguen haciendo injertos a partir de otros árboles de aguacates: los denominados Criollos o Mexicanos.

Dichos árboles milenarios nunca se han cultivado de forma extensiva como los aguacates de Rudolph, y forman parte del sustento de muchas familias de diversas comunidades, donde se encuentran escasamente en sus traspatios. Fueron plantados por primera vez en huertas por los pueblos precolombinos. Ahora, están siendo sustituidos por cultivos mucho más rentables, pero su tamaño y excelente adaptación a los suelos de la región michoacana, permite que se usen para injertar los árboles de Hass, lo que se traduce en una dependencia vital para la óptima reproducción de esta última variedad, pero que evita la propagación natural del aguacate nativo, denominado Mexicano.

Aunque cada vez más escasos, siguen siendo rebeldes como aquel arbolito del experimento de Rudolph y que dio origen a la nueva variedad de Hass que ahora los productores llaman cariñosamente La Loca, justo cuando aparecen los signos de una cosecha prometedora.

En muchos casos, las plantas de aguacates nativos rechazan reiteradamente los injertos. Pero a diferencia del arbolito de Rudolph, no corren con la misma suerte y son eliminadas, arrancadas de raíz y sustituidas por otras plantas con mayor disposición de adaptación a las exigencias del mercado global.

Traducción del audio original en purépecha


Earthworks



80m2 Livia Benavides
Lima (Perú)
Curated by Carla Acevedo-Yates
October-December 2015







Venimos de la tierra y hacia ella regresamos… es una creencias que comparten muchas prácticas religiosas,  ya sea ancestrales, sincréticas u occidentales. Sin embargo, el mundo no se relaciona con la tierra de la misma manera. Para la mayoría de las culturas occidentales, la tierra ha dejado de ser un lugar sagrado. Se ha perdido la conexión física y espiritual con la tierra y el territorio. Para otras, la tierra es el origen de la vida, la forma mas básica de conectar con la historia y con el mundo de los espíritus, con lo invisible; la conexión con la tierra es un ritual necesario. Para el sociólogo francés Emile Durkheim, el concepto de lo sagrado une todas las religiones, lo que nos brinda una identidad social cohesiva.

El ritual colectivo como acción cotidiana ocupa un lugar central en la formación de identidades culturales. Las prácticas y rituales de sociedades ancestrales, arraigadas en la religión, persisten en los rituales de las sociedades modernas, si bien estos han sido distorsionados y transformados por la tecnología. La geofagia, la practica de ingerir tierra, es un ritual ancestral que aun se mantiene en la sociedad occidental. De alguna manera u otra, todos comemos tierra.
La muestra Earthworks del artista Adán Vallecillo reúne un cuerpo de trabajo en escultura, pintura, video y dibujo que surge de una investigación realizada en Haití sobre la geofagia -la ingesta de bonbons  terres  (dulce de tierra) o pan biscuit (galletas de pan) . Vallecillo, quien utiliza métodos etnográficos y antropológicos para desarrollar su trabajo artístico, realizó estudios de campo en la región fronteriza de Hinche( Ench en la lengua créole)  , lugar en donde se desenvolvieron las batallas más importantes de la revolución y resistencia haitiana, y en donde se encuentran las minas de donde se extrae la tierra usada para confeccionar los bonbons terres. Utilizando y yuxtaponiendo materiales y objetos recolectados en Hinche, Vallecillo plantea interrogantes sobre la relación entre los rituales de sanación de la sociedad moderna y las prácticas espirituales ancestrales a través de los códigos estéticos de la historia del arte occidental.  La tierra utilizada para fabricar los bonbons terres y el barro color verde que se separa durante el proceso de tamizar la tierra antes de su preparación se convierte en materia prima para desarrollar una reflexión crítica sobre procesos geopolíticos representados en la tierra y en el territorio.

by Carla Acevedo-Yates 2015






 

Residual



PM8 Gallery
Vigo (Spain)
Curated by Francisco Salas
April-July 2015





Residual, is the second solo project by Adán Vallecillo (Danlí, Honduras, 1977) at PM8, a new body of work developed in Venice during the Residency illySustainArt & Fondazione Bevilacqua La Masa at the end of 2013. This specific proposal is articulated around a group of pieces which manifest Adán ́s concern with the deteriorated fragility of a city loaded with many contradictions, and whose urban-architectural decadence is an external sign of its inner boredom.

After participating in La Biennale de Venezia 2011, the new encounter with this overwhelming environment implies a new experience which turns into a particular journey. A personal voyage which started under the spell and weight of centuries of history and art but which also walked with gravity through its real social conflicts.

Adan ́s  exploratory and performative practice lead him to analyze in depth this new context, which although very different from his own, presented quite a few coincidences with the situation he left behind in his country. The artist has frequently been interested in social and political issues in order to create a critical discourse, but also in an effort to generate an honest analytical thinking through his work. His recurrent interest in the social dissensions he observes in society is reflected once again in this new project, but here the artist can not escape the sensorial influence of the city, every piece is impregnated by its atmosphere, its light, its colors, and also by the oppressive sense of its tradition which is heavily grounded in its core.

Adán focused the attention of his investigations on the covert context of the place. With sharp precision he scanned the social deficiencies which seem evident to him and are visible for everyone. Disharmony unobserved by most of the visitors who seem blinded by the many architectural wonders found in their arranged itineraries. Upon his arrival, the artist felt instantly attracted by what Venice got rid of: the people, mostly illegal immigrants, who sold goods on the street and to whom he soon started to converse with, the litter left by hordes of tourists who erode the city in a never-ending procession walking to the most must-see places, and finally by other remains he finds in diverse streets, historical buildings and different corners of the urban landscape, in an attempt to give visibility to all these hidden layers of the city.
Therefore the haunting figure of Venice as an excuse to look into the roots of a system which is perpetuating an invariable urban structure which doesn ́t fit the needs of its real population. A place bewitched by the transcendence of his cultural legacy but unable to deal with the vertiginous pace of the present, the hunger of the travellers and the many requirements expected by its temporary visitors ready to consume just another product. During his Venetian itinerary Adán read some of the writings by Wolfgang Scheppe, being specially influenced by one of his most ambitious books, Migropolis, a work in which the philosopher analyses the contradictions of Venice and its further development towards a place of mass consumerism.

Tourists in Venice don ́t usually go to other areas outside places which everyone recognizes, they don ́t want to know the reality of the city, the truth behind the curtain, they want to experience the idea of what Venice is or should be, but not what the real Venice is. Adán as a visitor and as a foreigner perceives another truth, sees other parallel worlds which lay there in the decor of this shadowy theater, whose history seems to have been fused into an element of pure appearance. A place which in his long drift has almost become a brand without identity, a sort of theme park which diminishes its real soul and humanistic importance.

We might say that the project Adán Vallecillo made in Venice is a metaphor of what ́s happening in our society, we live through standard cliches, we create a facade without wanting to go any further. What matters is the souvenir of the experience, not the experience itself. We don ́t have time. We rush emotionally and physically building a fictitious reality, which might fit this ideal imposed by the social media and other forces of our society.

Francisco Salas

32 con 8



El Lobi
Santurce (Puerto Rico)
curated by Sofía Gallisá
February to April 2016
Solo Exhibition







El Lobi

La exposición inaugural de Adán Vallecillo en El Lobi, un espacio dirigido por los artistas Vanessa Hernández Gracia, Tony Aponte y Melissa Sarthou, llevo a los espectadores a pensar ¿A qué necesidades, aparte de las funcionales, responden los objetos? “32con 8; los límites de la máquina y el movimiento” investigó cómo los artículos prácticos experimentan una mutación y expansión continua hacia un sistema cultural, partiendo de un sistema tecnológico. El artista rescato artículos obsoletos de la desaparecida Impresora Nacional de Puerto Rico y re- presento los objetos industriales como objetos estéticos que significan los índices del tiempo. Desde 1971 hasta el 2014, la Impresora Nacional imprimió periódicos izquierdistas como Claridad y materiales para el Partido Socialista Puertorriqueño, que abogaba por la independencia de la isla. Treinta y dos páginas en blanco y negro y ocho páginas a color era la capacidad máxima de la imprenta. Vallecillo, quien estudio arte y sociología, utiliza el termino abstracciones implicadas para describir su práctica artística, en la cual la abstracción esta asociada con los factores sociales, políticos y económicos relacionados con los objetos, antes de que el artista intervenga en su selección, formación y presentación.

“32 con 8” se identificó con la crítica coyuntura de Puerto Rico al hacer visible para mejorar la sociedad y al compartir las voces de aquellos que han perdido albedrio. La exposición de Vallecillo se llevó a cabo mientras el participaba en The Harbor, un programa de residencia en Beta- Local, una organización sin ánimo de lucro dedicada a apoyar y promover el pensamiento crítico y las prácticas artísticas contemporáneas de Puerto Rico. Su proyecto se desarrolló de un modo más casual, a través de los contactos de Sofía Gallisá Muriente, codirectora deBeta-Local, y los intereses de la poetiza Nicole Delgado quien participa en el programa de investigación y producción de Beta-Local denominado la Práctica. Gallisá Muriente contacto a Carlos Jiménez, quien durante muchos años trabajo en la Impresora Nacional, para ver si en las instalaciones abandonadas había materiales que Delgado pudiera utilizar para su centro de experimentación gráfica en Santurce, llamadoLa Impresora. Jiménez aceptó reunirse con Gallisá Muriente y Delgado en la antigua planta, y ellas invitaron a Vallecillo, quien, al entrar al taller, quedo profundamente impresionado por la pérdida de una lucha política de cuarenta y tres años.

Su breve búsqueda de objetos en la Impresora Nacional con miras a hacer una exposición tuvo sorprendentes y atrayentes resultados: “32 con 8” fue un fascinante ejemplo de como él le aporta a su disciplina y sentido de poesía y la vulnerable belleza de los materiales y un profundo sentimiento por el color, la forma y la textura de los objetos industriales comunes. La Rotativapresentaba dos filas de siete mantillas para impresión offset en matices de colores grasa, índigo, cerúleo, verde alga, verde oliva y chartreuse. La Rotativa sugería una muestra básica tomada de las profundidades del océano y momentos de la historia de la pintura abstracta. Lo difícil de creer era que la gente haya sido herida bala a causa de lo que se imprimía en esas mantillas. En Otro PR, Vallecillo, como los trabajadores de la Imprenta Nacional, tomó un negativo e hizo un positivo. Una retícula de treinta y seis páginas de película negra sobre una matriz de color amarillo vivo para un folleto impreso detallaba las deplorables condiciones de salud y educación en Puerto Rico.

           
Pueblo Trabajador sugería una figura en descanso. El artista curvó dos bandas de caucho negras dentadas y colocó una dentro de la otra para formar un ángulo de noventa grados que atravesaba el piso y subía por la pared de la galería. Vertebral, otra alusión al cuerpo, era una línea quebrada de 1.20 m de pequeños bloques de madera y carbono.

Este simple gesto mostro la notable atención estética a lo olvidado, lo inservible y lo común en la vida cotidiana. Flora Tropical, una grilla de veinticuatro impresiones en tinta rojo tomate sobre papel color verde apio, se hizo en La Impresora de Delgado. Vallecillo utilizo el risógrafo de la poetisa, un duplicador digital, para imprimir un detalle de la ubicua decoración de la oficina puertorriqueña, una imagen de un flamboyán que quedo pegada en la pared de la Impresora Nacional.

La piedra angular de “32 con 8” era una grabación de audio de una conversación entre tres antiguos empleados de la Impresora Nacional -Carlos Jiménez, Jorge Rodríguez Escribano y Víctor Sánchez-, quienes reflexionaron sobre sus experiencias con Diego de la Cruz, un amigo de la familia y antiguo participante de la Practica, que trabaja junto a La Impresora, Vallecillo y Delgado. El artista Omar Obdulio Peña- Forty ayudó con la grabación del sonido, y Gallisá Muriente incluyo cortos pasajes de los recuerdos en su exhaustivo artículo sobre el proyecto de Vallecillo publicado en El Rojo, el periódico en línea de Claridad.

La conversación de los compañeros de trabajo fue una esclarecedora remembranza de solidaridad. Juntos, desarrollaron una empresa independiente de carácter político, industrial y comercial que genero la necesidad de adquirir las herramientas para ser libre, y aplicaron sus valores colectivos en sus respectivas vidas personales, familiares y comunitarias. La grabación de audio les recordó a los espectadores aquello de lo que podemos prescindir, aunque no lo tengamos. Una futura transcripción de la conversación trascendería a los límites de “32 con 8”.

Text by Cheryl Hartup

Published in ArtNexus 101 (June-August 2016), Page 113










Adán Vallecillo, Honduras